Pensamiento Limitado

Muriendo…

with one comment


No soy demasiado partidaria del tema de morir. Y menos de cuestionarnos en exceso un tema tan drástico y tan conocido como puede ser la muerte. Tendré que hablar de ello de todos modos.

Advierto también que mi postura puede ser ofensiva para mucha gente y que debéis conocerme para entender mi trato con cada hecho que aquí os contaré.

Hace casi seis meses que mi padre murió de una manera súbita y sin avisar (si hubiera avisado…). El pensamiento más fuerte que aún conservo en estos momentos fue la poca anunciación de que algo así fuera a ocurrir (sin problemas de corazón y tampoco era propio de su edad sufrir un infarto). El día anterior había sido uno de esos memorables (recogida de un coche nuevo, cena digna de ser recordada, etc.) y recuerdo que esa noche se quedó conmigo a ver la tele (cosa rara, o yo me iba antes a dormir o el hombre tenía algo más interesante que hacer que ver la tele).
No hubo ningún signo (y no nos obsesionemos con eso) y sin embargo hoy su ausencia se hace presente cada día (nuestra piscina ha adquirido un color verdoso, nadie más que él sabía como iba la maquinaria… se está creando un nuevo ecosistema).

Señores, a mi cuando me preguntan digo:
– Mi padre fue un tío con suerte.  Murió como muchos querrían morirse: sin sufrimiento y donde más le gustaba estar.

[INCISO: Aún hoy intento superar la brutalidad de esa pérdida. Tener 17 años y perder la figura paterna son cuestiones difíciles de manejar. No vayamos a pensar que mi persona es insensible con estos temas tan delicados…]

Después de exponer aquello que yo viví, abordemos el tema que quisiera tratar.

William Saroyan escribió:

“Todos tenemos que morir, pero siempre pensé que en mi caso podría darse una excepción.”

Aii… pequeño iluso. ¿Qué hay más cierto en ésta vida que la muerte?

Pequeños míos, la cuestión de morirse debería atacarse por otro lado que el “¿Hay vida después de la muerte?” (una pregunta al estilo Cuarto Milenio), nuestra preocupación se centra en: “¿Habré hecho todo lo que podría para estar satisfecho de mi vida el día que me muera?”.

Primer apunte: No te enterarás cuando te mueras porque tu pensamiento dejará de ser funcional.
Segundo apunte: Debes plantearte seriamente qué quieres hacer con tu vida.

Pero cuando sugiero un planteamiento serio NUNCA me refiero a aquello superficial (véase dinero, propiedades, apartamentos frente al mar, servicio doméstico, etc. y todo mientras tu estás cuidando de una preciosa barriga que pronto se asemejará al hemisferio sur). Hay algo más que inexplicablemente tiene un papel fundamental en nuestra felicidad: la relación con los demás y nuestra realización personal.

Yo pienso que se ha olvidado por completo en nuestra sociedad el papel que tiene relacionarse con nuestros semejantes. No todo queda reducido a una relación satisfactoria con nuestra familia y a tener amigos contentos (también es importante, no lo niego) pero aquellos que nos rodean también precisan de otro tipo de cariño que no debemos dejar que se extinga con el tiempo.
Fijaros en el modelo de nuestra sociedad… (CRISIS NO INCLUIDA) más fácil: pensemos en la fabricación de una silla de madera. Para que una silla de madera llegue a nuestro hogar y acabe sujetando nuestros preciosos traseros, ha tenido que pasar por mucha gente. Primeramente un señor plantó un árbol y tuvo que controlar su crecimiento (suponiendo que la madera es de una plantación), luego otro señor lo cortó, otro lo puso en un camión, otro lo llevó en el camón, otro lo cortó, otro fabricó la silla, otro la barnizó, otro la llevó a la tienda, otro la vendió y hoy está aquí conmigo. Nueve personas han intervenido en hacerme esa silla.
Resumiendo: todos nos necesitamos. Todos dependemos de otras personas de una manera u otra. (Cada uno que aplique su propia conclusión)

Por otra parte la realización personal es también papel importante en la vida de cada uno. Decía Fernando Savater en su libro “Ética para Amador”:

¿Qué pretendo decirte poniendo un «haz lo que quieras» como lema fundamental de esa ética hacia la que vamos tanteando? Pues sencillamente (aunque luego resultará que no es tan sencillo, me temo) que hay que dejarse de órdenes y costumbres, de premios y castigos; en una palabra, de cuanto quiere dirigirte desde fuera, y que tienes que plantearte todo este asunto desde ti mismo, desde el fuero interno de tu voluntad. No le preguntes a nadie qué es lo que debes hacer con tu vida: pregúntatelo a ti mismo.

No haré ningún comentario ya que Savater me hizo un gran favor escribiendo esto.

Gracias por vuestra paciencia y hasta mañana pequeñines.

Xènia.

PS: NO creo en la vida más allá de la que científicamente es mínimamente demostrable.

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Written by xeniia

29/07/2010 a 19:36

Publicado en Vivencias

Una respuesta

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  1. Para 17 años tienes una profundidad de pensamiento que ya la quisieran muchos a mi edad (más de 40)

    Cualquier cosa que escriba, sobre lo que dices, lugar común.

    Bien que abriste este blog, bien escribir para expresarte. muy buena la entrada. Me gustó como la pasaste.

    Vengo de La Ciencia y sus Demonios, espero que nos visites seguido y encuentres en los temas algo que sea de tu agrado.

    Un abrazo.

    Darío Villaseñor.

    Darío

    29/07/2010 at 20:56


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